La planificación de las relaciones comunitarias y el Plan de Consulta son herramientas que ayudan a reducir los impactos mineros

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06 Febrero, 2017

La elaboración de todo proyecto debe ser comunicado a las comunidades cercanas para mejorar las relación empresa-sociedad. (Fuente: catastrominerosatelital.com.pe / Perú)

La actividad minera produce de forma inevitable una serie de impactos a nivel social y económico en las comunidades. Para realizar una mejor gestión de esta realidad es necesario desarrollar herramientas de carácter preventivo como la planificación de relaciones comunitarias y el Plan de Consulta para reducir los efectos derivados.

Para el especialista de la Cámara Minera del Perú, Francisco Morante Jinés: “La relación que se produce entre las empresas mineras y las comunidades son originalmente complicadas, ya que la población se genera otro nivel de expectativa en relación con la presencia de las compañías extractivas. El proyecto normalmente está vinculado a una inversión que requiere el retorno económico. En cambio en los poblados existe una esperanza por su desarrollo y esto hace que muchas veces sea difícil o complicado que ambos objetivos puedan verse como satisfactorios para cada una de las partes”.

Normalmente, como parte de la actividad minera, las comunidades y el medio ambiente sufren un impacto y por eso resulta importante que las empresas y los proyectos que se desarrollan tengan en cuenta este aspecto. Entre los cambios positivos están la generación de empleo, tanto directo, cuando parte de la población es convocada para laborar en el proyecto minero, como indirecto, en el se genera una necesidad de mano de obra, pero para actividades cercanas a la explotación como la venta de alimentos o insumos.

En el caso de los aspectos negativos, uno de los impactos más importantes es la contaminación, en este caso de no tomarse las medidas de corrección necesarias se terminarán produciendo consecuencias, no solamente para el medio ambiente, sino para toda la biodiversidad existente.

Las empresas destinan una cantidad considerable para invertir en la comunidad, esta inversión no se realiza por una imposición legal, sino pasa por una cuestión de ética y de solidaridad, esto se incluye en lo que es conocido como responsabilidad social y todas las acciones, planes y programas que se desarrollen deben apuntar a lograr el desarrollo sostenible de las comunidades.

En el Estudio de Impacto Social se establecen los posibles efectos socio económicos de la actividad y las medidas de manejo, estas deben de anexarse en el Plan de Relaciones Comunitarias, el cual debe de considerar el establecimiento de una política de prevención, tanto social como económica. Para esto es necesario realizar estudios que permitan identificar las formas de enfrentar los impactos generados y las acciones con los que pueden ser remediados.

Existen impactos que involucran a toda la población, por ejemplo, la salud. Este tipo de problemas deben ser identificados de manera muy precisa, como ejemplo, se puede citar el caso de regiones como Cerro de Pasco, donde la misma naturaleza y las zonas donde la gente se desarrolla, son mineralizadas y esto significa que aunque no existiera la actividad minera, igual habría contaminación por las características naturales del lugar.

Entre los demás impactos que se generan tenemos los económicos, acá encontramos a modo de definición todo el sistema de adquisiciones y compensaciones con los propietarios de aquellos predios que necesitan ser afectados para el desarrollo del proyecto. Además se indica que todas aquellas personas cuya actividad económica se vea afectada por influencia directa d la explotación deben ser objeto prioritario de atención en un programa de compensación.

En cuanto al impacto social y cultural, se tiene que identificar aquellos a los cuales darle una prioridad sobre otros, el gran inconveniente es que estos son difícilmente cuantificables, por lo tanto es recomendable considerar que una fuente importante para que se produzcan son los trabajadores, ya sea de la empresa titular como los que pertenecen a la contratista. Por esto es necesario realizar, como primera medida, una sensibilización del personal para que el efecto que causen en su interacción con la población sea el mínimo posible. En este punto se plantea como una actividad preventiva el conocer y difundir las costumbres, creencias, prácticas económicas, uso de recursos económicos y las formas de organización social de la localidad.

En muchos casos no es suficiente la sensibilización, sino además definir un Código de Conducta en salvaguarda de las costumbres tradicionales y modos de vida que sean distintas a las urbanas. Una medida efectiva para la prevención y manejo de impactos en esta área es redactar un manual de Relaciones Comunitarias para el personal. Para que esto resulte efectivo es necesario acompañarlo de talleres y charlas de capacitación que permitan aclarar temas y absolver dudas. En estas reuniones pueden participar representantes de las mismas comunidades explicando las características de su localidad y el comportamiento que esperan del personal de la empresa minera.

Se debe tener presente que si una comunidad no se siente involucrada, en lugar de aportar para la sostenibilidad del proyecto, intentará colocar obstáculos para que se cumplan los objetivos. Por ello es recomendable que se elabore un Plan de Consulta con las poblaciones ubicadas en el área de influencia, con el objetivo de establecer una comunicación clara y oportuna.

Como ejemplo de Plan de Consulta tenemos lo sucedido en Bolivia el 15 de julio del presente año en la comunidad de Huacuyo (departamento de Oruro). La Autoridad Jurisdiccional Administrativa Minera (AJAM), llevó a cabo la primera consulta previa con las comunidades en materia minera. Los pobladores expresaron su conformidad con la propuesta de la Cooperativa Minera Montserrat, con lo cual se procedió a firmar el Acta de Entendimiento entre las partes.

Los proyectos mineros deben incluir las medidas que garanticen el desarrollo de las actividades cotidianas de las comunidades próximas a la labor. (Fuente: pascoaldia.com / Perú)

“Esta consulta previa es una conquista social en la que los pueblos indígenas originarios campesinos tienen el derecho de que se les tome en cuenta para realizar cualquier actividad minera. Si bien este acuerdo entre las partes no representa una autorización, sí constituye un punto importante para que la comunidad conozca el plan de trabajo propuesto, el cual debe incluir, además de los aspectos técnicos y económicos, las medidas ambientales que garanticen la vida y el respeto por el desarrollo de las actividades cotidianas de las comunidades”, informó la autoridad reguladora.

De esta forma puede verse como resulta importante tomar en cuenta los impactos que el desarrollo de la actividad produce a nivel de las comunidades cercanas a la zona de faena. De esta forma se tendrá una mejor relación con las poblaciones locales, lo cual propiciará un ambiente social favorable durante la vida de la explotación minera.